“Eres Joven y deseas hijo y matrimonio. Pero yo te pregunto: ¿Eres tú un hombre que tenga el derecho de desear un hijo?” 

-En un momento de nuestras vidas nos enfrentamos a la situación de la descendencia, de dejar una huella, de compartir nuestro amor, de plantar nuestra semilla, de tener hijos.
Pero ¿Cómo saber cuando es el momento necesario para hacerlo? ¿Cómo saber si vamos a ser buenos padres, si nunca antes lo hemos hecho? Si en este momento me dijeran que voy a ser padre ¿Cómo lo tomaría? ¿Qué clase de padre sería para esa nueva criatura? ¿Qué le puedo ofrecer? ¿Cuáles son los indicios o las pistas que la vida nos da para tener la certeza de que como creadores y educadores de vida estamos bien capacitados?
Me pregunto y me pregunto, me cuestiono y me cuestiono y ¿A qué conclusión llego?
Que cuando llegue el día en que vea más allá de mí, cuando comprenda que el amor es sinónimo de entrega y no de transacción, cuando pueda pararme frente a la vida sin miedo, cuando tenga una estabilidad económica, cuando las tentaciones no sean los hilos que guían mi presente, sino la fuerza de mi voluntad, tal vez y sólo tal vez la respuesta esté cerca. Pero lo que creo que verdaderamente me ayudará a entender cual es el momento indicado de desear un hijo será cuando éste nazca del fruto del amor, no para llenar un vacío, sino para entregarle a él todo el amor del que soy capaz.